Hambre de Huérfano

noviembre 22, 2006

Archivado en: Uncategorized — pablochacon @ 12:38 am

 

 

EL EXPEDIENTE PARANOICO

 

Pablo E. Chacón

 

 

La sentencias dicen que más vale prevenir que curar, y que hombre precavido vale por dos. Sea como fuera, la prevención está ganando terreno a la reparación en la medicina, el derecho y la política. Pero como todos los lugares comunes, sirven poco si su evidencia redunda en contundencia.

La prevención parece ser, por ejemplo, el principio que legitimó la invasión a Irak, y si resultaban inciertas las justificaciones, más inciertos son los resultados. La invasión fue defendida enfatizando la amenaza que el terrorismo global planteaba al mundo civilizado. El razonamiento consistía en subrayar que no había otra elección que enfrentarlo, no había alternativa. ¿Es cierto que la amenaza del terrorismo modificó lo que Tony Blair llamó la balanza del riesgo de manera tal que esa clase de acciones se justifican considerando el peor escenario posible? 

Se trata del sentido que pueda tener eso del peor escenario. Los partidarios de la guerra enfatizaron el riesgo, formularon una doctrina de la prevención según la cual frente al terror, los estados no pueden esperar un ataque para actuar. Este principio establece que enfrentar riesgos de consecuencias inciertas, potencialmente catastróficas, siempre es mejor que equivocarse del lado de la seguridad. En esos casos, el peso de la prueba corresponde a quienes atribuyen poco valor al riesgo y no a quienes lo destacan. Los precavidos pueden aceptar que sus oponentes tengan razón, pero también pueden estar en lo cierto y las consecuencias de la indecisión serían peores. En la balanza, se mide el peso que tendría el error de unos y el de otros. 

 

El principio de prevención es contradictorio: se puede usar para justificar que hay que ser precavidos como que hay que serlo menos. Los partidarios de la guerra conocían este doble sentido y lo usaron en consecuencia. Para algunas cosas resultaron precavidos y para otras no tanto. Según el color con que se lo mire, decretaron que no había tiempo para tomar recaudos, al mismo tiempo que argumentaban lo contrario: era importante prevenir un futuro desastre. En un caso, la precaución justifica interrumpir la deliberación, tomar decisiones; en otro, exige actuar con prudencia, considerar las consecuencias. El principio de prevención sirve para acelerar decisiones, también para posponerlas; puede utilizarse a favor de la necesidad como de la elección; sirve para echar la culpa a los expertos, y para justificar que no se los atendiera. Si a uno deja de importarle caer en el cinismo, la táctica consiste en presentar la elección como necesidad o la necesidad como elección, según circunstancias e intereses. 

Es cierto que el Príncipe está obligado a decidir en medio de datos imprecisos y suposiciones genéricas. Si se acepta esto, se concede una licencia. Pero a la hora de las consecuencias, hay que determinar responsabilidades. Hay quien prefiere disfrutar de esas imprecisiones también cuando los resultados comienzan a ser incómodos y visibles. Si la política –o el periodismo, que hoy son equivalentes e intercambiables- tiene que ver con el riesgo, es precisamente porque exige, a quienes toman decisiones, capacidad de adoptarlas con escasa certeza, y disposición a asumir responsabilidades cuando en un plazo razonable, las cosas no andan bien. En política, como en periodismo, imperdonable como la indecisión es la mala decisión; tan irresponsable es la falta de precaución como la precaución equivocada.

Pero la debilidad del principio de prevención consiste en que se presenta como un procedimiento para evaluar riesgos, y al mismo tiempo, no pondera determinados riesgos. La acción que se justifica por referencia a un riesgo suele ser exculpada del riesgo que provoca. El principio de prevención supone que no hay comparación posible entre el riesgo supremo y otros riesgos. Sin embargo, no hay amenazas cualitativamente distintas. El límite entre normalidad y excepción se volvió tan confuso que los riesgos (excepcionales) facultan la introducción de todas las excepciones.

Es en estos términos en los que acaso sería exigible que razonara quien se ajusta, por razón, fuerza o cobardía, al principio de prevención. Ampararse en la convicción cuando fracasa la responsabilidad, es el expediente del paranoico. Había que hacer algo es reconocer la debilidad preventiva. Antes de tomar una decisión gravosa, se recurre a la responsabilidad, pero en cuanto asoma la dificultad, se recurre a la convicción. Esa estrategia impide pesar todos los riesgos, entre los cuales también está -y no es de los menores- el de equivocarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

noviembre 21, 2006

¿Traidoras?

Archivado en: Uncategorized — pablochacon @ 4:14 am

Leonard Cohen:

No hay traidoras entre las mujeres.

Ni siquiera las madres confieren a sus hijos

que no nos desean nada bueno.

A ella no se la puede domar por medio de la

conversación.

La ausencia es la única arma posible

contra el supremo arsenal de su cuerpo.

Ella reserva un desprecio especial

para los esclavos de la belleza.

Los deja que la vean morir.

Perdónenme, partisanos.

Canto esto sólo para aquellos

a los que les da igual quien gane la guerra. 

noviembre 20, 2006

Archivado en: Uncategorized — pablochacon @ 8:25 pm

 

 

LA E-POLÍTICA

Vicente Verdú 

La política cada vez interesa a menos gentes y sin importar que el sistema sea democrático o no puesto que la constatación es la insufrible irrelevancia del ciudadano. Un voto cada cuatro años es demasiado poco para inducir a la participación. Y mucho menos para controlar directamente al poder. Es decir, para llamar democrático al sistema. Existen, sin embargo, opciones y medios a mano para corregir esta decepcionante realidad.En 35 de los 50 estados norteamericanos se puede enviar el voto por correo incluso semanas antes de una consulta electoral como la del día 7 de noviembre. Lo otros 15 estados anuncian que probablemente también admitirán muy pronto esta posibilidad.Todo norteamericano podrá votar por correo y, en consecuencia, podría hacerse tanto a distancia como en una fecha que no coincidiera con la fiesta marcada. Pronto el voto por correo electrónico se hará extensivo, tan completo y disponible como fácil de ejercer. Consecuente, además, con el nuevo quehacer diario de los usuarios ante la pantalla. Pero siendo así ¿por qué no hacerlo? ¿por qué esperar todo un cuatrienio para votar senadores, diputados, congresistas, leyes sobre el aborto, la eutanasia, la marihuana, el matrimonio homosexual, guarderías, transvases, drogas, ocupación de parques y jardines? La democracia tiende de representativa a interactiva de acuerdo con la evolución tecnológica y en cuyo oscilante devenir hemos conocido los cambios de vida, de pensamiento, de organización social y de saber común. Ahora vemos que la manifiesta incompetencia de un líder no tiene por qué aguantarse más allá de un tiempo prudencial y cuatro años son como una eternidad. Cuatro años no los aguanta ni un móvil de tercera generación, menos aún un cretino inmovilista. ¿Por qué esperar entonces a consumar ese periodo antes que votar su destitución? De otra parte, ¿por qué esperar aprobar una ley que puede salvar vidas sea a través de las células madre u otra debatible cuestión hasta que llegue el día fijado en un calendario político? ¿Por qué dejarlo además en manos del partido gobernante o de un presidente necio que a la vez puede hallarse en manos ajenas y no se sabe bien en beneficio de qué? Si esas manos son manos ocultas sería más que motivo suficiente para impedirles su continuidad. Si esas manos son precisamente las que se inspiran en el electoralismo, los lectores deben hablar sin intermediación. ¿Por qué no permitirles votar mediante Internet y en cada momento? ¿No aumentaría el interés ciudadano por esta clase de política participativa? El net-art, el e-bussines, los sites románticos en la red van transformando velozmente la cultura de los sentimientos y los sentimientos de la cultura. ¿Cómo no requerir la urgente transformación de la política y su función democrática? ¿Cómo no impacientarse ante las lerdas, corrompidas e interminables legislaturas de un partido? ¿Cómo no denunciar la represión que la política hace del ciudadano impidiendo las posibilidades electrónicas de su nueva y efectiva interacción?

Domingo y crepúsculo

Archivado en: Uncategorized — pablochacon @ 4:12 pm

“Los acontecimientos pasan sobre los acontecimientos, las olas pasan sobre las olas, el hecho sobrevive siempre entero, sin discontinuidad, sin ruptura”

Victor Hugo, 1842

noviembre 19, 2006

Nada alcanza

Archivado en: Uncategorized — pablochacon @ 10:56 pm

Satisfacer el ansia de lo que vendrá. Aquella palabra exacta, que desvela, y atraviesa mi silencio hasta agotarlo. Hay una noche extrema, al otro lado de las sábanas: se vuelve lenta, girando sobre sí, mirándome sin ojos.

Todo hombre carece de paz suficiente antes de morir.

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